Hace unos días mientras barría el patio de la casa, observaba los maravillosos colores de las hojas que tiraba la bugambilia de la vecina, la cual amablemente permite que se asomen las ramas floreadas de colores morados hacia nuestro patio, tienen colores hermosos que cambian según el tiempo que llevan las flores ahí tiradas. Rosa intenso, morado, violeta, tornasol, café... en fin ni siquiera conozco las palabras que puedan describir tan completa gama de tonos de una bugambilia.
A mí no me molesta barrer las hojas, amo esa bugambilia, mientras barría recordaba que uno de mis anhelos de la infancia era tener un patio grande con una bugambilia y una jacaranda... de alguna manera ese sueño se cumplió y soy feliz cuando veo la gran jacaranda floreando y llenando de hojas moradas el patio de la casa, y la bugambilia de mi vecina que comparte conmigo la belleza de sus colores bajo un cielo de azul intenso una tarde de octubre.
A veces leo memes donde se refieren a "la señora de las plantas" o "la señora de los gatos", mujeres de 30 años o mas que encuentran esa pasión en acumular y cuidar de plantas y gatos como si de hijos se tratase. Creo que al decidir no tener mas que un hijo o ninguno en ciertos casos, las mujeres encontramos en estos seres vivos (plantas, gatos o perros) el perfecto objeto de nuestro total afecto. Y entiendo y respeto perfectamente a aquellas personas que sufren cada que uno de esos pequeños seres sufre, perece, o muere.
Es una perdida irreparable para nosotras, porque hemos dedicado tiempo, cariño, cuidados, amor para verlos crecer de la mejor manera posible y a veces con el simple hecho de observarlos crecer, se nos llena el alma y se nos ilumina la vida.
Hoy lloré, como niña chiquita al perder algo muy querido... lloré y sentí una frustración que hace muchísimos años no sentía. Un dolor en el pecho que me atravesaba el alma, de esos que gracias a Dios no vivo con frecuencia, y que, por lo tanto me pareció totalmente desgarrador. Al entrar a la casa vi tirada mi plantita que conozco como Flor de mayo... toda maltratada, sin tierra, con las hojas mordisqueadas y la maceta deshecha por la trompa de las dos perras que hace unos meses adoptamos.... Me dolió tanto!
Esa plantita llego aquí como una ramita que con cuidado sembré, temerosa de que no lograra "pegar" como dice mi madre. Al cabo de unos meses por fin se veía mas verde y tenia sus hojitas listas para comenzar a crecer y florear. Fui la mas feliz cuando asomo sus primeras flores color rosa pálido. Le tome foto y la compartí con mis tías que ya son "las señoras de las plantas" muchos años antes que yo siquiera imaginara que lo sería. Una madre orgullosa me sentía en ese preciso momento.
Así que después de mucho tiempo verla golpeada sin mas por que se les antojo jugar con ella a las perras me dolió. Tenia ganas de golpearlas, de hacerlas sentir el dolor que mi pobre planta sufrió. pero solo llore, llore porque no quiero ser tan mala como ellas, llore porque no es correcto pegarle a los animales ni a ningún ser vivo. Lloré porque no supe que hacer con ella para ayudarla... la puse en otra maceta... con la poca tierra que quedo... la observe toda torcida... como si no pudiera mantenerse derechita, malherida... Lo mas triste fue que no es la primera vez que la atacan. Tampoco es la única victima de esos hocicos feroces... tengo una tercera parte de mis plantas muertas, mordisqueadas o deshechas....
Quería deshacerme de las perras. Enviarlas a un hogar para mascotas... pero, yo las traje aquí porque no tenían hogar... y las quise convertir en mi familia... Y no puedes abandonar así a tu familia. Sobre todo porque mi hija las ama. Así que tuve que tomar una decisión muy dolorosa para mi, pero la mas sana para todos los afectados... Mis plantas se van. Hoy mismo avise a mis primas y tías que regalo todas mis plantas....
Por supuesto estarán en muy buenas manos con las otras "señoras de las plantas" que son mi familia... se que podre verlas de vez en cuando, cada que las visite para un café, o en los cumpleaños. Pero por tonto que pueda parecer, me duele. y mucho. Fueron mas de 7 años de cuidar muchas de mis plantitas para poder tener el patio entero lleno de colores, de vida.
Y aunque para muchos suene tonto. Ellas también eran parte de mi familia. Pero por su bien, es mejor irse de aquí.
Mientras respiro profundo para poder aprender a educar a dos cachorras traviesas que parecen querer comerse el mundo...
Me queda la jacaranda... y las hojas de bugambilia que la vecina comparte conmigo.
Algún día el patio dejara de ser gris y se volverá a llenar de vida otra vez. Tengo fe.
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